Cuando la evaluación se vuelve estratégica: la experiencia de Paulina Contreras en Servicio País

Para Paulina Contreras Mercado, profesional del área de gestión técnica territorial de la Fundación Superación de la Pobreza, uno de los mayores desafíos al incorporarse al programa Servicio País fue comprender la lógica que articulaba un conjunto amplio de acciones ya en marcha. “Había varios elementos del proceso que desconocía, porque ya estaban dados”, recuerda. Aunque el programa contaba con componentes, indicadores y objetivos definidos, esa estructura no siempre hacía visible el vínculo entre la ejecución cotidiana y el propósito estratégico que la sostenía.

Esa brecha entre ejecutar acciones y poder narrar su valor se volvió especialmente evidente en su trabajo de acompañamiento a equipos territoriales. Sin un marco claro, el riesgo era que el apoyo técnico se volviera meramente operativo, dificultando el diálogo con los equipos regionales y con la dirección nacional. Fue en ese contexto que Paulina decidió profundizar su formación participando en el curso Introducción al Diseño y Evaluación de Iniciativas de Organizaciones de la Sociedad Civil, dictado en conjunto por CLEAR LAC y Fundación Luksic.

El curso marcó un punto de inflexión para ella. A través de metodologías aprendidas en el curso, como la Teoría de Cambio, el árbol de problemas y el árbol de objetivos, Paulina logró “desentrañar la lógica” del programa y generar lo que define como un “orden lógico”. “Te permite enfocar el tiempo y las gestiones en lo que realmente es crítico, y no dispersarte”, señala, destacando cómo estas herramientas ayudaron a conectar acciones concretas con resultados esperados y propósitos de mayor alcance.

La oportunidad de aplicar estos aprendizajes surgió en la región de Atacama en Chile. Allí, un equipo territorial que trabajaba con una agrupación de mujeres planteó una necesidad clara: tener un mejor relato de lo que se está haciendo. Más allá de cumplir con actividades, el equipo requería explicar por qué esas acciones eran relevantes y qué cambio buscaban generar. Utilizando la Teoría de Cambio, Paulina y el equipo lograron “ordenar justamente las acciones que se han realizado”, revisando lo hecho y mapeándolo dentro de una secuencia causal clara.

El resultado fue un cambio profundo. Al construir una narrativa compartida, el equipo no solo mejoró su comunicación externa, sino que fortaleció su sentido de propósito y motivación interna. “Pasas de ejecutar tareas a entenderte como un agente estratégico de cambio”, reflexiona Paulina. Esta experiencia abrió además una reflexión más amplia sobre la evaluación, poniendo el foco en “valorizar los instrumentos con los que ya contamos” y en “utilizar de mejor manera la evidencia que tenemos como programa”.

Para Paulina, uno de los aprendizajes más significativos del curso fue la importancia de detenerse a mirar los procesos. En su experiencia, el ritmo del trabajo territorial muchas veces empuja a avanzar sin hacerse preguntas de fondo, y el curso le permitió validar la necesidad de hacer pausas estratégicas. “Parar y preguntarse si realmente existe una lógica causal entre lo que hacemos y lo que queremos lograr cambia completamente la forma de trabajar”, señala. Ese ejercicio de reflexión le permitió ordenar acciones que antes aparecían dispersas y comprender cómo cada una podía contribuir de manera más clara a los objetivos del programa, fortaleciendo tanto la planificación como el acompañamiento a los equipos.

Otro aprendizaje clave fue el cambio de mirada respecto de la evaluación. En lugar de intentar demostrar impactos difíciles de atribuir y de largo alcance temporal, Paulina aprendió a poner el foco en la contribución concreta del programa, lo que define como un enfoque más realista y empoderador. Explica que esta perspectiva permite valorar el aporte específico del trabajo realizado en contextos complejos. A ello se sumó la importancia de cuestionar siempre el “para qué” de los datos antes de levantarlos, con el objetivo de asegurar que la información sea útil y pertinente, y de aprovechar mejor la evidencia existente, incorporando miradas como la desagregación de datos con enfoque de género.

En conjunto, estos aprendizajes le permitieron no solo ordenar el trabajo, sino también construir un relato más sólido y significativo sobre el valor de la intervención social.

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