República Dominicana (RD) ha mostrado gran interés en la evaluación de políticas públicas, realizando esfuerzos para institucionalizarla más allá de solo contar con un instrumento normativo. A través del levantamiento del Índice Nacional de Capacidades en Evaluación (INCE) se cuenta con un diagnóstico actualizado sobre la realidad del Sistema de Monitoreo y Evaluación del país, siendo uno de los resultados claves la poca articulación entre actores, evidenciando en las dos ocasiones de levantado el INCE (2023 y 2025) el desafío estructural que se enfrenta: la ausencia de un espacio común entre quienes hacen evaluación en el sector público, la academia y la sociedad civil.
Mery Santana, economista, máster en políticas públicas y actual encargada de la División de Evaluación del Ministerio de Hacienda y Economía (MHE) de RD, resume así el problema que enfrentaban:
“El Sistema Nacional de Monitoreo y Evaluación, coordinado por el MHE, existe desde hace ya unos años, pero necesita fortalecerse, lograr que los actores se vinculen, conversen y trabajen en conjunto.”
La respuesta inicial, para mediados de 2025, fue convocar a un grupo reducido de actores, alrededor de 20 personas de diferentes instituciones, y organizar talleres periódicos donde especialistas externos compartían experiencias de evaluación. La convocatoria tuvo muy buena acogida, pero a medida que los encuentros avanzaban, el equipo empezó a notar que faltaba algo para lograr lo que se pretendía construir.
Las personas participaban de los talleres, escuchaban las experiencias y luego se retiraban, sin que necesariamente se generaran los vínculos que buscaban fortalecer.
"No era una comunidad, era solamente una clase", reconoce Mery. El formato replicaba una lógica de capacitación tradicional, y como ella misma explica, un taller podía ser valioso para aportar conocimiento, pero “no significa un enlace, un acercamiento”.
La pausa que cambió el rumbo
Ese diagnóstico llevó a una decisión a finales del 2025: detener las actividades planificadas y repensar la iniciativa. Ya para inicios de 2026, junto al equipo de la Dirección de Uso de evidencia de CLEAR-LAC, se desarrolló un cuaderno de trabajo para orientar el diseño de una comunidad de práctica de monitoreo y evaluación en el país. El ejercicio, que se extendió por semanas, obligó a responder preguntas aparentemente simples —qué tipo de comunidad se quería construir, para quién, con qué propósito— que resultaron ser las más difíciles de todo el proceso.
"Creo que lo más importante fue darnos cuenta de que ahí no era. Que estábamos haciendo esfuerzos importantes, pero que no nos estaba llevando a donde queríamos estar", cuenta Mery. La decisión implicó descartar buena parte de la planificación ya construida. "Es mejor dar el paso atrás para poder dar dos hacia adelante, aunque signifique cambiar el plan y reconstruirlo más acertadamente", señala.
De ese proceso de reflexión surgió una idea más ambiciosa que la comunidad de práctica original: en lugar de un grupo reducido de veinte personas reunidas en talleres, avanzar hacia una red nacional de evaluación que permitiera ampliar la participación y generar vínculos reales y sostenibles en el tiempo.
Repensar la iniciativa significó también ampliar la mirada sobre quiénes podían formar parte de ella. Al mapear a los actores vinculados o interesados en evaluación, aparecieron perfiles que el equipo no había considerado en un inicio: investigadores académicos, organizaciones de la sociedad civil, así como instancias del Estado con los que aún no había vinculo de trabajo directo. La red dejó de pensarse como un espacio exclusivo del sector público para convertirse en una plataforma de encuentro para todo el ecosistema de monitoreo y evaluación dominicano.
El miércoles 8 de julio del año en curso se presentó la iniciativa de crear ReD Evalúa a los actores del sistema. La convocatoria tuvo muy buena recepción, reuniendo a cerca de 80 personas, unas veinte-treinta personas más de las proyectadas. El interés no se detuvo ahí, ya que a la red comenzaron a sumarse actores que no habían sido convocados directamente por el equipo organizador, sino que se enteraron de la iniciativa a través de otros canales, como redes sociales, grupos de WhatsApp o por conversaciones con colegas.
"Más gente de lo que yo pensaría está interesada en la evaluación", observa Mery.
Así, la llegada de nuevos perfiles mostró la necesidad de ampliar la mirada sobre quiénes podían formar parte de ReD Evalúa.
Captura del primer encuentro de la Red Evalúa.
Sostenibilidad de la Red
Uno de los desafíos centrales en el diseño de ReD Evalúa fue asegurar su continuidad frente a los cambios institucionales. La preocupación cobró especial relevancia durante el propio proceso de construcción de la red, cuando el Ministerio Economía, Planificación y Desarrollo se fusionó con el Ministerio de Hacienda.
Por eso, aunque la iniciativa de ReD Evalúa nació impulsada desde el Ministerio de Hacienda y Economía, se concibió desde el inicio como una plataforma que se expanda más allá de la institución que le dio origen.
"Queremos lograr apropiación de los profesionales y equipos técnicos en evaluación. Porque al final esta red que se está construyendo es de la gente. Que la red se entienda como más allá del Ministerio y de las áreas del gobierno. Que logre tener vida propia”, explica Mery.
Para sostener esa vocación de permanencia, la red trabaja hoy en conformar un equipo motor, cuyos integrantes estén dispuestos a asumir un rol activo en su desarrollo y construcción, a fin de convertirla en una entidad con identidad propia más allá de quien la impulse en un inicio.
"Poder conformar ese equipo motor que sea lo suficientemente sólido y comprometido para que esto pueda caminar solo en el futuro, como una entidad viva, que los distintos actores se sientan parte y lo impulsen como profesionales, no solo como parte de una institución”, resume Mery sobre ese próximo hito.
El recorrido hasta ReD Evalúa dejó al equipo dos aprendizajes que hoy guían su forma de trabajar. El primero, fue reconocer la importancia de revisar y replantear una iniciativa incluso cuando ya está en marcha.
"El hecho de que tú estés trabajando algo no significa que está a lo mejor de sus capacidades", señala Mery.
Mery Santana, encargada de la División de Evaluación del Ministerio de Hacienda y Economía de República Dominicana.
El segundo aprendizaje tiene que ver con el valor de someter las propias ideas a otras miradas. Después del lanzamiento, Mery, quien también es docente universitaria, presentó la iniciativa a sus estudiantes y les pidió que la revisaran de forma crítica. El ejercicio hizo emerger supuestos que el equipo no había cuestionado hasta entonces, un recordatorio de que incluso un proceso ya validado con el lanzamiento público puede seguir revisándose.
Lo que viene: consolidarse sin perder solidez
El desafío que enfrenta ahora la iniciativa de ReD Evalúa es continuar dándole forma y consolidar su crecimiento. Más que sumar participantes, la aspiración es que la red genere vínculos reales y oportunidades de colaboración entre quienes la integran. La expectativa de quienes la impulsan es que, con el tiempo, funcione como un organismo independiente, proyecta Mery.
Ese horizonte tiene también una dimensión regional. Al vincularse con redes de evaluación latinoamericanas, el equipo detrás de ReD Evalúa notó la escasa representación dominicana en esos espacios. Hoy, la apuesta es que la red contribuya a revertir ese escenario y que República Dominicana tenga una mayor presencia en los espacios regionales vinculados a la evaluación y la generación de conocimiento en América Latina y el Caribe.
De un diagnóstico sobre islas desconectadas a una red que ya reúne a decenas de actores del sector público, la academia y la sociedad civil, ReD Evalúa tiene la intención de mostrar cómo la forma de evaluar programas y políticas públicas en República Dominicana está dejando de ser un ejercicio técnico aislado para convertirse en un esfuerzo colectivo y sostenido en el tiempo.